El hombre es acusado por quitarle la vida a sus cuatro hijos (dos de ellos biológicos) de 15, 9, 5 y 3 años, dándoles de comer pescado impregnado con raticida y luego los apuñaló hasta que dejaron de vivir, el caso causó conmoción en la población boliviana, ya que luego de quitarle la vida a los niños, el hombre juntó los cuerpos, los tapó como si estuvieran durmiendo encima de dos camas en su casa y grabó un vídeo relatando cómo hizo tal atrocidad.

Tras el hecho, el hombre ingirió tachuelas con detergente y luego decidió lanzarse de un puente pero sobrevivió en sus intentos de quitarse la vida.